- Desmayos y golpes.- En el amontonamiento de los accesos, mucha gente terminó en el piso aplastada (foto) e incluso algunos llegaron a ser asistidos por el personal de emergencias o trasladados en ambulancia. Hasta el cierre de esta edición, no había números precisos de la cantidad de asistidos, pero se calcula que superaron los 60.

- Pocos efectivos.- Entre los policías presentes en el conflicto, todos admitían una realidad, aunque no querían dar declaraciones con nombre y apellido; lo que faltó para contener a los asistentes fue más policías para organizar el acceso. Según datos del encargado de seguridad del club, Miguel Ángel Pérez, se contrataron 200 efectivos, y admitió que no dieron abasto.

- Folclore de carnaval.- En la segunda entrada a Colombres, sobre la ruta 302, todos los años se repite el mismo espectáculo camino al carnaval: de los autos, taxis, combis y camionetas se bajan algunos pasajeros para pasar con tranquilidad el control, ya que cada vehículo tiene una capacidad permitida, y sortean a la Policía Vial caminando. Este año no fue la excepción de la archiconocida maniobra carnavalera.

- Mano dura.- "Hay gente sin códigos que no se da cuenta de que entre el público hay mayores, mujeres embarazadas y niños. Esta es una fiesta familiera, pero algunos no saben respetar; por eso tuvimos que poner mano dura para controlarlos", dijo a LA GACETA Guido Arturo Salas, segundo jefe de la Regional Este, en referencia a las acciones que tuvo que tomar la Policía para controlar a la multitud.

- Baños para aguantar el calor.- El termómetro ayer no dio tregua ni un minuto. Debajo del tinglado del club San Antonio se montó el escenario por donde pasaron Damas Gratis, Barra Box, El Resto y Gaby y los chicos del ascenso; entre el baile sin descanso y la espera por el show del artista principal de la tarde, los grupos de amigos se refrescaron con baños de agua mutuos en medio de la diversión. El aguante estuvo firme para todos los conjuntos.

- Al borde del colapso.- Cuando Carlos "La Mona" Jiménez se puso frente al micrófono, los fans ocuparon hasta los lugares menos pensados para ver el show. Algunos escalaron los postes que sostienen la tela metálica del estadio, mientras que un numeroso grupo bailó y saltó en el techo de chapa de la cantina.

- No quiere dejar el escenario".- A pesar de su éxito y convocatoria, "La Mona" no pide nada en especial para su camarín antes de entrar al show. "Sólo hay sanguchitos y gaseosa para los músicos. No pide nada", reveló el legislador Gerónimo Vargas Aignasse, uno de los productores locales del show. "Lo único que pide es que lo dejen cantar las canciones que quiera. Los shows se programan para una hora y media, pero él está al menos dos en el escenario; es el único al que hay que pedirle que deje de tocar", contó.